¿Jingle Bells o Jingle Blues?

Este año es lo que decidí llamar un año de Jingle Blues.

Sin mis hijos el día de Navidad. Sin la cocina llena de gente. Sin el caos de todos juntos. Solo una versión más tranquila. Diferente. Más suave. Un poco más pesada.

El año pasado fue un año de Jingle Bells.

Lo planeé todo el año. París. Disney con mis hijos. Luego el sur de Francia, la casa de mis papás, nada de hotel, solo familia. Fue intenso, ruidoso, imperfecto, feliz. Sabía que quizá no se repetiría pronto. Así que guardé un poco de amor y de calidez para cuando hiciera falta.

Mesa de Navidad con velas, ramas de pino y servilletas festivas

¿Jingle Bells o Jingle Blues?

Quizá este año sientes uno, o un poco de los dos.

Y me di cuenta de que muchas nos sentimos así: felices, tristes o con una melancolía silenciosa.

Así que esto es lo que decidí hacer al respecto:

1- Llenarme de felicidad

Lo digo en serio.

Todas sabemos, por instinto, cuando estamos viviendo un buen momento. Con el tiempo también aprendemos que esos momentos no son para siempre. Así que cuando llegan, lleno mi taza. Los guardo. Los recuerdo a propósito.

La alegría es algo que se puede guardar.

2- Mantener vivos los pequeños rituales

El 25 de diciembre me meto al agua.

El año pasado, en Francia, estaba helada. Lo hice con mi familia, mi hermano, su esposa, mis hijos.

Este año, en México, es más fácil. Más cálido. El mismo ritual. El mismo significado. Una forma de estar aquí y allá al mismo tiempo.

3- Ajustar las expectativas, no bajarlas

Esta es sutil.

No se trata de esperar menos de la vida. Se trata de entender que no todos los años traen la misma versión de la alegría. Algunos años son expansivos. Otros son tranquilos. La sabiduría está en ajustarse sin amargura, sin presión.

Mujer con una taza caliente en un balcón al atardecer frente al mar, una rama de olivo atada con listón dorado4- Practicar la gratitud, sobre todo cuando cuesta

Mis hijos están sanos y felices, pasando la Navidad con su papá.

Yo estoy sana. Voy a tener una pequeña Navidad con ellos en unos días.

Y veo el duelo de cerca. Mi pareja está viviendo su primera Navidad sin su papá. Eso pone todo en perspectiva. Tenemos mil problemas, hasta que la salud es lo único que importa.

5- Estar sola no es lo mismo que sentirse sola

Las fiestas traen un tipo especial de melancolía para algunas de nosotras. Pero la melancolía es el eco de la suerte. Momentos de felicidad guardados, que luego maduran con gracia. Es la prueba de que algo importó, y todavía importa.

Me gusta pensarlo como una cuenta de ahorro de felicidad.

Cuando sentimos ese dolorcito, es porque hemos vivido con riqueza. Hemos guardado tesoros. Y a veces nos sentamos en silencio a mirarlos.

Así que si este fin de año no se parece a lo que imaginabas, está bien.

Si se siente suave, raro, triste o tranquilo, también está bien.

No tienes que forzar la alegría. No tienes que actuarla.

Manos formando un corazón en una calle de París iluminada por Navidad, con una pulsera dorada de chaquira

Algunos años son Jingle Bells.

Algunos años son Jingle Blues.

Algunos años son las dos cosas.

Este año, para mí, fue un poco más blue.

Y aun así, estoy agradecida.

Con amor, Anne.